El gato, ¿doméstico o domesticado?

Hubo una época en la que la relación del ser humano con el gato fue perfecta, ¿qué está pasando ahora?

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Hubo una época en la que la relación del ser humano con el gato fue perfecta. El gato cazaba roedores y otros animales, manteniendo los almacenes de alimento del humano libres de roedores, insectos, etc. El gato cazaba y se alimentaba, el humano lo respetaba y lo dejaba vivir en libertad, haciendo vida de gato. El humano llegó a divinizarlo, dedicándole templos, creando una divinidad con cabeza de gato, lo adoraban y fue una época de máximo apogeo para él. Pero en el día de hoy, en el que el gato convive muy estrechamente con el humano, su relación es bien distinta. El gato ha pasado a ser un animal exclusivamente de compañía, sin libertad ninguna en la mayoría de los casos. No pasaría nada, si en nuestros hogares el gato pudiera desarrollar todas sus actividades naturales. Y si comprendiéramos su papel energético y espiritual a nuestro lado. Pero, para colmo, no es así.

El gato salvaje es casi una especie distinta del gato doméstico, no tolera la presencia humana (un depredador), le tiene pánico, y el gato doméstico la busca, es muy sociable con las personas. Pero otra cosa bien distinta es ser un animal domesticado, el gato no lo es ni debe serlo jamás, porque va contra su naturaleza. No es un animal preparado para agradar al humano ni su función es servirle. Pero hubo un día en que llegaron a un acuerdo y decidieron respetarse mutuamente, regla que hoy ya no se cumple. Desde que el gato vive en los hogares del ser humano, hace relativamente muy poco tiempo, es cuando ha empezado a tener (para nosotros, dar) problemas. Esto da mucho que pensar. El gato salvaje y el gato asilvestrado cuando viven libres no tienen ningún problema, no tienen ansiedad, estrés ni trastornos, pero el gato doméstico hace años que está dando señales de que le faltan cosas en su vida, y de que hay otras cosas en nuestro comportamiento que lo empeoran más todavía, además de no estar entendiendo nada sobre la vida.

Para comprender bien al gato como especie tenemos que fijarnos en cómo vive en estado natural, sólo así podremos saber lo que no estamos haciendo bien. A muchísimos gatos les encanta nuestra compañía, pero y pese a que cada gato es un mundo, el gato es gato y está hecho y preparado para ser un animal cazador, carnívoro, territorial, intolerante, nocturno. Hasta el gato más tranquilo y vago del mundo tiene garras, colmillos, ojos de cazador, cuerpo preparado para correr, saltar, cazar. En todo momento en este artículo hablamos de gatos sociables (domésticos), gatos que disfrutan de nuestra compañía y cariño, que nos toleran en su espacio y están siempre con nosotros. Estos gatos que conviven con nosotros tienen las mismas características que los gatos salvajes y asilvestrados y las hemos olvidado, en nuestros hogares tienen carencias de lo imprescindible y excesos de errores, siendo uno de los motivos de los problemas de comportamiento.

 

Observemos al gato en estado natural

Es un animal nocturno porque sus presas naturales también lo son, por lo que suele dormir de día y cazar a sus presas de noche, además, pese a haber comido, siguen cazando, puesto que ellos saben perfectamente racionarse su comida. Pero erróneamente pensamos que hay que darles de comer una vez al día, o dos. El gato no necesita depender de nadie para comer, y esta libertad se ve coartada por nosotros, que tendemos a sobreproteger a los animales y pensar que nosotros lo hacemos mejor, además se tienen que comer lo que les demos, les guste o no, no tienen opción. El gato sabe racionarse bien su comida, sea cual sea, y deberíamos dejar que lo siga haciendo, dejando la comida (seca) a su disposición todo el día, o darle su comida mínimo en 4 o 5 tomas al día (seca, húmeda, cruda).

El gato necesita marcar su territorio, es un animal sedentario y para su tranquilidad y seguridad utiliza sus feromonas, además necesita afilar sus uñas y realizar sus estiramientos diarios, normalmente en árboles. Pero en nuestras casas no hay árboles... y la mayoría de las veces, ni rascadores. ¿Qué es lo más parecido a un árbol? Cualquier superficie vertical rígida e inamovible, es decir, ¡un sofá! Pongámosle un buen rascador bien alto con plataformas como sustituto de un bonito árbol, en la zona donde más hagamos vida en nuestra casa, el salón por ejemplo. Si lo colocamos en un lugar de la casa donde apenas pasamos tiempo, no lo usará.

Es cazador, necesita desarrollar sus habilidades para la caza. Tras pasar nosotros el día fuera trabajando, llegamos a casa deseando un poco de tranquilidad y nos encontramos una pequeña fiera hiperactiva. ¡Y encima nos quejamos! El gato ha estado solo todo el día, durmiendo, y cuando nosotros dormimos, es cuando él sale a cazar. Si no le proporcionamos actividades alternativas, no podemos pretender tener un pequeño felino en casa que no haga ni un ruido. Los juegos ideales para el gato son todos aquellos que le inciten a cazar, pero nunca nuestro cuerpo, ya que nosotros no somos presa del gato ni debemos parecerlo. Los mejores juguetes son aquellos que por peso y tamaño se asemejan a las presas que los gatos suelen cazar, y si obtiene recompensa o premio, ¡mejor! (leer La actividad de los gatos como prevención de problemas de comportamiento).

Además, el gato necesita un sitio íntimo y de fácil acceso para hacer sus necesidades. En estado natural, utilizan un lugar escondido, donde suele haber tierra. En nuestros hogares, las bandejas tapadas, arena de plástico y demasiado perfumada, cualquier obstáculo o ruido que haya en este lugar, puede originar que el gato haga sus necesidades fuera. Y una de sus maneras de comunicarnos que tiene un problema, suele ser orinando o defecando fuera, acto que no comprendemos como una petición de ayuda, sino como un ataque de traición de nuestro gato. ¡Cambiemos el chip, los gatos piden ayuda así!

En resumen, tenemos que abrir un poco los ojos, y conocer de verdad qué tipo de animal es el gato, un pequeño felino, que aún dentro de casa conserva todas sus aptitudes e instintos naturales, que no deja de ser un animal cazador, activo, y que estamos coartando muchas de estas necesidades.

Respetemos sus hábitos alimentarios, sus necesidades dentro de nuestros hogares, ayudémosles a desarrollar sus hábitos de caza, con juegos nuevos, estimulando su tan maravillosa inteligencia felina, eliminemos los castigos e imposiciones, comprendamos y amemos al gato tal como es.

Amémosles, y el primer paso hacia el amor puro, es el respeto y la tolerancia. Conoce al gato y déjale ser gato.

 

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Entendiendo a los gatos - Encuentros gatunos relacionados:

  • "La relación entre humanos y gatos"

 

 

Laura Trillo Carmona, Terapeuta Natural de Gatos y Comunicadora Felina

Terapia Felina

laura@terapiafelina.com / www.terapiafelina.com

Tratamiento del comportamiento de los gatos en Positivo y con Terapias Naturales. Cursos sobre Comportamiento Felino, Talleres de Flores de Bach para gatos, Cursos de Comunicación Felina, en toda España y online. Terapia a gatos con problemas y a sus personas, prevención de problemas de comportamiento, trabajando la relación entre el gato y su persona, la Etología Felina Espiritual, con el Corazón, Esencias Florales, Reiki, Comunicación Animal Entrespecies, Códigos de Luz, Registros Akáshicos, siempre desde el respeto y amor por el gato tal como es.

 

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